NOTA DE VIOLA FRYMAN, de la revista OSTEOPATIA Nº 1 editada en octubre de 1995

Autor: Viola Fryman

…..”¿Qué es la Osteopatía? La Osteopatía es la Ley del espíritu, de la materia y del movimiento. Así la definía el Dr. Still en su primera clase de Osteopatía en 1892. Este es un concepto profundo que engloba todo. ¿Pero qué es la Osteopatía? “Es un conocimiento científico de la anatomía y de la fisiología al servicio de una persona inteligente y hábil, que puede aplicar este conocimiento al servicio de un hombre enfermo o afectado por compresiones, choques o caídas o cualquier otra perturbación mecánica o agresión a su cuerpo. Still insistía sobre el conocimiento soberano que se requiere en anatomía y en fisiología. Por otra parte, el osteópata debería tener conocimientos de cirugía osteopática, de obstetricia osteopatica y de práctica osteopática curando así las enfermedades por un hábil reajuste de las partes del cuerpo perturbadas por choques diversos.

El osteópata ve la causa del comienzo de la enfermedad en una ligera desviación anatómica. Debe explorar el hueso, el ligamento, el músculo, la aponeurosis, los canales a través de los cuales la sangre viaja desde el corazón a sus destinos locales con los linfáticos y su contenido, los nervios, los vasos sanguíneos y cada uno de los canales a través de los cuales o por los cuales todas las sustancias son transmitidas a todo el cuerpo y además, “el líquido céfalo-raquídeo es uno de los elementos más importantes contenidos en el cuerpo y a menos que el cerebro aporte este fluído en abundancia, el cuerpo quedará en condición de impotencia”. “Consideramos el cuerpo sano como una perfección y una armonía, no de una de sus partes, sino de su totalidad”.

Estas palabras del fundador de la Osteopatía no dejan mucho por decir. Sus declaraciones son lúcidas, precisas, y abarcan todo.

La Osteopatía es un sistema completo de tratamientos de la salud. Pero esta definición quiere decir más cosas hoy (por favor fíjense el año de la nota, y reparen en que murió este año, con 93 o 97 años de edad)que lo que decía hace tres cuartos de siglo, porque el conocimiento del cuerpo humano, de sus funciones y su comportamiento se ha desarrollado. Esta expansión misma del conocimiento ha convertido la especialización en algo inevitable. Sin embargo hay peligro en la “especialización” La misma puede ser definida como: “aprender cada vez más cosas sobre menos cosas”. Por chistoso que esto parezca, esta definición es justa y pertinente si el especialista osteópata olvida la herencia osteopatica en la que fue instruido.

El oftalmólogo, por ejemplo, no sólo necesita un conocimiento completo del ojo sano o enfermo, de su aporte nervioso y sanguíneo y de sus soportes en tejidos blandos, de su anatomía, de su fisiología, de su física, de su química, de su nutrición, etc. También debe recordar que el ojo es una pequeña parte de un organismo dinámico y compuesto, en el cual cada parte tiene influencia y a su vez, recibe influencias de todas las demás.

Fue muy interesante para mí la experiencia con un paciente que sufría un deterioro progresivo de su agudeza visual como consecuencia de un golpe en la región parietal. Su visión fue evaluada por el optometrista antes de que yo comenzara el tratamiento. La primera fase de mi tratamiento se aplicó a todo el cuerpo por debajo del occipital. Se noto una mejoría. La segunda fase abarcó el mecanismo craneal y de ella resultó una mejoría aun mayor. La fase

final del tratamiento osteopatico se focalizó en la órbita y su contenido y eso se tradujo por una nueva mejoría de la vista.

Un obstetra debe interesarse en el sistema de reproducción, pero osteopáticamente, debe decirse que la perfección de la estrucura del cuerpo de la base craneal sobre la cual la pituitaria conduce a la cavidad pelviana a través del cual el niño debe abrirse paso, es indispensable para un nacimiento cómodo de niños en buenas condiciones.

Un especialista en Medicina interna es una autoridad de la función cardíaca, respiratoria y digestiva de un cuerpo enfermo o sano ¿pero puede hablar con autoridad si no reconoce que esos órganos de primera línea reciben su inervación de lo que está por detrás, o de la sede del poder que está en la cima? El especialista osteopatico ha sido instruído según ese concepto.

El cirujano es un especialista de tipo diferente, un especialista en cierto tipo de habilidad técnica. “La cirugía se ubica entre los medios científicos; en manos de una persona prudente, puede aportar un beneficio indiscutible”. Pero el osteópata ve un campo particular como una parte del mecanismo total, influído por él y generador , a su vez, de un efecto sobre él.

Un pediatra es otro tipo de especialista que dirige su atención no sobre un órgano del cuerpo en particular o sobre una cualidad particular de tratamiento, sino sobre un cierto período de la vida de sus pacientes. Debe interesarse por el paciente en su totalidad y por todas las modalidades de tratamiento que esta totalidad reclama. Reconoce que los niños tienen problemas particulares de los cuales tiene un conocimiento particular y acepta que ellos exigen técnicas diferentes a causa de su tamaño y de sus particularidades pero esos tratamientos deben considerar la totalidad de su paciente si quiere concebirlo osteopáticamente.

Consideremos el concepto osteopatico de la interrelación y de la interdependencia de la estructura y de la función como el cubo de una rueda. Los especialistas son los rayos que parten hacia el exterior a partir de ese cubo, pero, como los rayos de una rueda, no tendrían estabilidad ni razón de ser si no estuvieran firmemente fijados al cubo. El cubo es primordial, es el centro que sostiene los rayos. No puede separarse de ellos, ni renunciar a su función central y convertirse en uno de ellos. Sin embargo, es pertinente evaluar este cubo central, este concepto osteopatico y ver si también ha sufrido cambios.

Por excepción rara y ocasional, el Dr. Still se ocupó en sus escritos de todas las estructuras del cuerpo por debajo del occipital; eran las partes disponibles de la máquina. Pero en ninguna parte puso límites a este concepto: “su deber como dueño de la máquina” –subraya- es vigilar para que el motor esté en perfectas condiciones, de manera que no haya ningún desorden funcional en ningún nervio, en ninguna vena en ninguna arteria de las que gobiernan la piel, la aponeurosis, el músculo, la sangre o algún fluído cuya circulación debe quedar libre”.

William G. Sutherland comprendió de pronto que el mismo principio se aplicaba igualmente a la cabeza. La osteopatía craneal había nacido. Un grupo de médicos osteópatas reconoció que los mismo principios se aplicaban a las junturas sacro-ilíacas. Un interés particular se desarrollo

sobre esta zona. H.V.HOOVER aplicó su interés a la aponeurosis del cuerpo: surgieron técnicas de liberación de las aponeurosis.

Sin embargo, la aplicación de los principios de la Osteopatía a la cabeza exigió un estudio profundo de ésta, que era entonces y lo sigue siendo, un territorio relativamente inexplorado. Sutherland examinó las estructuras que componen la cabeza con la misma diligencia y la misma precisión que Still había aplicado al estudio del cuerpo antes de terminar de afinar el concepto osteopático. Sutherland hizo la misma serie de razonamientos osteopaticos y aplicó técnicas comparables: “en técnica, -escribía entonces- nos hemos esforzado en seguir los métodos del Dr. Still. El tomó mis manos en las suyas y me permitió sentir la lesión como si fuera exagerada, y luego, como si algún agente natural volviera a poner los huesos en su lugar. Tenemos algo más poderoso que nuestras propias fuerzas que trabaja continuamente en el paciente y lo guía hacia un estado normal”.

Una nueva percepción sensorial debe desarrollarse para percibir las alteraciones que se producen. Una investigación compleja y prolongada se requiere para demostrar que estos movimientos que se han descripto no eran simples ficciones de una imaginación fértil. Pues todo estudio, toda enseñanza, todo desarrollo y toda investigación osteopatica en el campo craneal, u osteopatía craneal, se convierten de una manera o de otra en una especialidad. ….No hay especialidades. El médico osteópata que estudió el mecanismo craneal, debería agregarlo al resto, pues como lo dijo Sutherland: “el concepto craneal es solo una porción de la realidad”. Ha llegado el momento en que la cabeza y el cuerpo deben ser integrados en el mismo concepto tanto en el punto de vista del diagnóstico como de la terapia.

…….Los estudiantes de las escuelas de osteopatía serán juzgados no sólo por su interé3s, su ciencia académica y su aptitud, como se lo hace hoy por estudios psicológicos, sino por sus cualidades inherentes de sensibilidad. El estudiante tendrá necesidad de manos sensibles, capaces de ser entrenadas para detectar el estado de salud por la sensación de los tejidos, la actividad de las energías en el cuerpo, la motilidad de los fluídos, de los tejidos; manos que podrán proyectar su conocimiento para determinar el estado de los órganos internos. Se exigirá igualmente al estudiante que desarrolle una mirada atenta, no sólo a las manifestaciones exteriores de la salud y de la enfermedad, como observamos hoy, sino una visión penetrante para ver el interior del cuerpo y establecer el diagnóstico por una mirada directa sobre el color y la vitalidad de cada parte de esta unidad en función, abarcando la continuidad de la función, desde la cabeza a los pies, del centro hasta la periferia. Sería tan inconcebible dividir el cuerpo en compartimientos especiales como estudiar la condición del río Colorado en el Gran Cañón ignorando el Hoover Dam………… La visión del estudiante debe desarrollarse igualmente para percibir los campos de energía alrededor de sus pacientes y de esta manera, evalular las condiciones emocionales, mentales y espirituales que subrayan los males que presenta. El entrenamiento del estudiante incluirá también el desarrollo de su intuición. Pues ésta le permitirá analizar y sintetizar todas estas observaciones en un diagnóstico que evalúe la totalidad de su paciente y lo dirigirá hacia la terapéutica apropiada.